Brecha digital de género. Desigualdades en el uso de Internet
Aunque a simple vista creamos que todos hacemos uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de la misma manera, no es así y la brecha digital de género lo demuestra.
Entendemos por brecha digital de género a la diferencia porcentual entre el número de hombres y mujeres que acceden a Internet. Pero en este sentido no sólo hay una brecha, sino que estudios recientes hablan de una segunda e, incluso, de una tercera brecha digital de género las cuales estarían relacionadas con el uso menos intensivo que las mujeres hacen de la red y con el hecho de tener un menor nivel en cuanto a sus “habilidades” tecnológicas y respecto al uso de aplicaciones más avanzadas.
Según un estudio publicado recientemente por el Observatorio e-Igualdad – que impulsa el Instituto de la Mujer dentro del Plan de Acción para la igualdad entre hombres y mujeres en la Sociedad de la Información 2009-2011 –, si en 2004 la brecha digital de género en España se situaba en el 26%, los datos de 2009 la colocan en el 15%. Es más que evidente que la brecha se ha reducido, pero aún así el porcentaje de hombres que acceden a Internet continúa siendo un 9% superior al de las mujeres.
Otros datos destacados de dicho estudio son dentro del campo de las habilidades ya que la brecha aumenta cuanto más técnicas o complejas son las tareas que se realizan. Por ejemplo, las mujeres utilizan los móviles con conexión a Internet un 50% menos que los hombres.
La edad de los usuarios es una de las variables que más influencia ejerce en la brecha digital de género. Aunque entre los 10 y 15 años son las niñas quienes hacen un uso más intensivo de la red. A partir de los 16 años las cifras vuelven a invertirse.
En vista de que los datos no son demasiado alentadores, aunque sí mejores que en años anteriores, el Instituto de la Mujer ha creado el portal e-Igualdad. Este sitio web está dirigido a difundir datos, recursos, materiales y toda clase de iniciativas que sirvan para fomentar la igualdad de género dentro de la Sociedad de la Información.
Geolocalización: Dime dónde estás y qué estás haciendo
Para encontrar el origen de la geolocalización tenemos que remontarnos a mediados del año 2009 – aunque temporalmente hablando sólo han transcurrido dos años, tecnológicamente da la impresión de que hubieran pasado siglos –. Es en esta fecha cuando empezó a hablarse de un concepto que por aquel entonces se reducía a Google Maps y poco más.
Pero la geolocalización no ha tardado en llegar a las redes sociales. Foursquare, Gowalla, Google Places y, más recientemente, Facebook Places son sólo algunos ejemplos de cómo hacer partícipes a nuestros “amigos” de lo que hacemos y dónde lo hacemos. Y para ello sólo es necesario que nuestro teléfono móvil cuente con GPS o sea un smartphone, descargamos la aplicación correspondiente y…¡ya estamos listos para decirle al mundo dónde estamos!
El proceso es muy sencillo, basta con iniciar la aplicación y rastrear la zona en la que nos encontramos. Automáticamente nos aparecerá la lista de lugares que están a nuestro alrededor en un radio determinado de metros (o incluso kilómetros) y que, por supuesto, tienen presencia en Foursquare o redes similares. El siguiente paso es hacer check-in, o lo que es lo mismo, señalar el lugar de la lista en el que estamos y compartirlo, al mismo tiempo, con nuestros contactos de Facebook y de Twitter.
Pero, además de para compartir con nuestros contactos lo que hacemos en cada momento del día, ¿son realmente útiles estas redes sociales? El número de usuarios crece cada día y también son cada vez más los restaurantes, tiendas y todo tipo de empresas y comercios que se unen a ellas, ¿por qué será?
Desde el punto de vista de los usuarios es una forma distinta de recorrer una ciudad. Tanto si la conoces previamente como si no, estas redes te permiten saber, por ejemplo, qué lugares están de moda (aquellos en los que un elevado número de usuarios han hecho check-in) o si a tu alrededor hay alguna oferta interesante.
A esto hay que añadir la parte de ocio que llevan asociadas este tipo de redes y el reconocimiento social que supone hacer check-in cierto número de veces en un lugar determinado. Es decir, cuantas más veces te registras al cabo del día en un lugar o en varios lugares, puedes conseguir insignias o, incluso, ser nombrado “alcalde”.
Para las empresas, es una forma de atraer nuevos clientes y de fidelizar a los que ya tenían y la manera de hacerlo es muy sencilla. Basta con ofrecer descuentos y promociones por el primer check-in o por realizar varios en un mismo comercio durante un período de tiempo determinado.
Por supesto, SÍMBOLO Ingenio Creativo ya está en Foursquare y, desde aquí, aprovechamos para invitaros a hacer check-in, a ver qué pasa…
ChocolaThé. Todo pasión, todo dulzura
Las cosas si se hacen, se hacen bien o no se hacen. Con esta decisión y vehemencia Elvira y Laura, o Laura y Elvira, iniciaron hace ya dos años un proyecto más personal que profesional. Y es que ellas son el rostro, el alma y el corazón de ChocolaThé.
Todavía recuerdo qué sentí cuando entré por primera vez en su tienda. Es una pena que la web 2.0 no pueda transmitir olores y sensaciones porque describir el intenso aroma de los tés, del café recién molido o el amargo del chocolate puro no es una tarea fácil.
Hay que cruzar su puerta –como hiciera Alicia a través del espejo para entrar en el País de las Maravillas–, dejarse abrazar por la calidez de la tienda y lanzarse sin miedo a la caza y captura del té, café o chocolate perfectos de entre las muchísimas variedades que hay en ChocolaThé.
Y para ello, nada mejor que dejarse guiar por quienes más saben del tema. Laura y Elvira defienden el slow shopping. Esa forma de comprar y vender de nuestros mayores, en la que el tendero conocía a todos sus clientes. Porque para ellas, quienes entran en ChocolaThé son personas con un nombre, un rostro y una historia.
Elvira y Laura te acompañan en todo el proceso de tu compra, te orientan, te dan a probar; en definitiva, te dedican todo el tiempo del mundo para asegurarse de que cuando te vayas, lo hagas feliz y con unas ganas inmensas de llegar a casa a preparar el té o café elegidos y acompañarlos con las mil y una delicias que también hay en la tienda.
No me c
abe duda que su forma de ser es lo que ha hecho posible que, con los tiempos que corren, una boutique de cafés, tés y chocolates cumpla su segundo aniversario. Habrá quien diga que es un logro sobrevivir a la jungla que son hoy el mercado y la competencia pero yo creo que no es así. Pienso que el hecho de que ChocolaThé cumpla dos años no es fruto de la casualidad o de la buena suerte, es simplemente el único resultado que puede dar el trabajo bien hecho y que nace del corazón.
El agua llega a Terra Mítica
Desde hace casi un año, el Grupo Aqualandia, es el nuevo gestor de Terra Mítica. El parque de atracciones de la Comunidad Valenciana abre sus puertas con una imagen renovada. Más atracciones, más oferta gastronómica, más zonas verdes y, cómo no, más agua.
Y es que la principal queja de los visitantes del parque era, precisamente, que éste adolecía de sombras y de lugares en los que refrescarse y mitigar las altas temperaturas que, en la etapa estival, alcanzan los termómetros en Benidorm. Por este motivo han triplicado la vegetación y se han instalado pulverizadores de agua que logran un descenso de la temperatura de hasta siete grados.
Aunque en tiempos de crisis, más que el número de palmeras o de fuentes, lo que interesa de verdad es saber cuánto va a costar la entrada al parque. En este sentido, los nuevos gestores aseguran que el precio no subirá y que, de hecho, por la misma cantidad que se pagaba hace un año ahora hay una mayor oferta de servicios. Incluso realizan promociones del tipo: 20% de descuento en la compra de entradas por internet o el segundo día consecutivo gratis.
“Son los niños los que traen a sus padres al parque”, asegura George Santa-María que es el presidente del Grupo Aqualandia. Y en base a esto han decidido ofrecer un espacio en el que toda la familia pueda divertirse al mismo tiempo. Por este motivo, hay tres nuevas atracciones, se ha ampliado y mejorado la oferta gastronómica y también habrá un mayor número de espectáculos.
Y hasta aquí podemos contaros. Porque aunque hace unos días vimos una pequeña parte de las nuevas instalaciones, no tuvimos oportunidad de subir a ninguna atracción o de probar las nuevas delicias culinarias. Así que, invitamos a todos aquellos que habéis ido a Terra Mítica el fin de semana de su inauguración a que nos contéis vuestra experiencia, sobre todo si podéis comparar la antigua y la nueva Terra Mítica. Nosotros haremos lo propio en cuanto volvamos a visitar el parque, mientras os dejamos las fotos que hicimos en nuestra galería de flickr y un video en nuestro canal de YouTube.
Un paseo por la nube
Hace ya un tiempo que se habla de la nube y no precisamente para hacer referencia al fenómeno meteorológico. También conocido como cloud computing se trata de una nueva forma de prestación de servicios informáticos que permite acceder a la información a través de internet sin que sea necesario instalar un software de forma previa.
Y es tal su relevancia en la actualidad –estudios recientes aseguran que el 53% de los profesionales de las Tecnologías de la Información (TI) ya la utilizan–, que el Centro Tecnológico de la Rioja (Logroño) acoge durante dos días –14 y 15 de abril– el Congreso Nacional Cloud. Este evento reunirá a más de 200 especialistas que analizarán todos los desafíos, ventajas e inconvenientes de esta nueva tecnología.
Pero, ¿para qué puede resultarnos útil? La respuesta es sencilla. Con la computación en nube ya no serán necesarias las memorias externas, los lápices USB y demás sistemas de almacenamiento. Este hecho reduce de manera considerable los gastos de inversión que tienen que realizar, por ejemplo, las empresas en lo que a sistemas informáticos se refiere.
Para los usuarios de a pie, además, supone una cuestión de comodidad al no tener que llevar a todas partes un soporte donde almacenar los archivos. De hecho, basta con descargar una simple aplicación e instalarla en nuestro teléfono móvil para que podamos visualizar y operar con los mismos archivos que hemos trabajado en nuestro PC.
Dropbox o Hootsuite son dos ejemplos de cómo se puede utilizar la nube. El primero de ellos permite a los usuarios almacenar y sincronizar archivos en línea y entre computadoras, así como compartir archivos y carpetas con otros usuarios. El segundo, sirve para gestionar al mismo tiempo varias cuentas de Facebook y Twitter, lo cual resulta muy útil cuando se trata de empresas que tienen que estar pendientes del contenido que, sobre ellas, aparece en las redes sociales. Ambos ofrecen servicios gratuitos aunque es posible aumentar su capacidad si se paga una cuota mensual.
Por supuesto, como en todo proceso de cambio, hay ciertas reticencias respecto a su funcionamiento y es que todavía nos puede resultar complicado comprender dónde está exactamente la nube o a qué lugar van nuestros archivos y si es posible que se pierdan. ¿Quién sabe? Quizá en su viaje hasta la nube se encuentren por el camino con los documentos que se pierden cuando nuestro ordenador deja de funcionar o con esos mails que enviamos y nunca llegan.
Arquitectura y sostenibilidad, una realidad posible
Que el entorno en el que vivimos no nos pertenece y que, por tanto, debemos hacer uso de él de manera responsable no es ninguna novedad aunque, lamentablemente, parece que aún no nos damos cuenta de ello.
Lo bueno es que no faltan las iniciativas que nos recuerdan que es posible otra manera de utilizar los recursos que nos rodean. Un ejemplo de ello es la exposición que desde el 7 de abril puede visitarse en el Palacio de la Diputación Provincial de Alicante.
Con el nombre de La innovación es un eco de nosotros mismos, Petracos –Plataforma de innovación y servicios arquitectónicos sostenibles para la provincia de Alicante– presenta siete propuestas de trabajo sobre la sostenibilidad entendida como parte de una gestión distinta de los recursos materiales y humanos.
Se trata de una muestra que no te dejará indiferente. Los trabajos abarcan desde la ecología del trabajo hasta la energía, pasando por la movilidad y el tiempo o el turismo y la vivienda. Todos ellos han sido realizados por un grupo de 12 becarios arquitectos y estudiantes de arquitectura y para ello han contado con la financiación del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert.
Propuestas como la de Petracos sirven para demostrarnos con proyectos reales que se puede construir de manera responsable, algo que, por otra parte, no estaría de más en la costa levantina.
Depende…de según cómo se mire, todo depende…
Hace unos días se inauguraba con pompa y boato la nueva terminal del aeropuerto de Alicante. Y a decir verdad, semejante obra de ingeniería no merecía menos y es que sus cifras marean. Algunos datos relevantes que ya apuntábamos en un post anterior: El nuevo edificio de L’Altet tiene capacidad para gestionar hasta 20 millones de viajeros al año, su presupuesto –para los años 2004 a 2011– asciende a más de 628 millones de euros, cuenta con 18 kilómetros de cinta transportadora de equipajes –7 kilómetros más de la distancia que separa Alicante del L’Altet–, tiene una superficie de 333.500 metros cuadrados y sus cúpulas alcanzan los 26 metros de altura.
Pero, ¿y si miramos la obra de Bruce S. Fairbanks desde otro punto de vista? Podríamos, por ejemplo, ver esos mismos 333.500 metros cuadrados desde la perspectiva de Elena. Ella trabaja para el servicio de limpieza del aeropuerto y, aunque se siente afortunada de tener un trabajo “con los tiempos que corren”, la nueva terminal se le hace “algo grande cuando toca fregarla”.
Desde la óptica de Norberto, empleado en uno de los restaurantes de comida rápida del aeropuerto, “hay cosas que se pueden mejorar”. Y es que él se queja de que los viajeros que llevan su propia comida no disponen, aún, de lugares donde poder sentarse a comer y para ello utilizan los espacios reservados para los restaurantes. “Y claro, no los vas a echar. Entiendes que no tienen donde sentarse y los dejas que coman”.
A los viajer
os, en general, les gusta el nuevo aeropuerto. Lo ven “bonito, más amplio y luminoso”. Lo malo, que a la hora de pasar los controles sólo hay dos entradas habilitadas para ello, lo que alarga el tiempo de espera. “Si no vas con prisa, no pasa nada, pero si llegas con la hora justa para coger el vuelo, seguro que lo pierdes porque sólo hay dos controles para acceder a la zona de embarque”, comenta un pasajero que espera en la fila.
Y es que para gustos, los colores. Faltan pocos días para Semana Santa y con ella llegará la verdadera prueba de fuego para el aeropuerto de Alicante. Será entonces cuando se demostrará su capacidad de gestión de vuelos, viajeros y equipajes. Cuando tiendas y restaurantes tendrán que ver si su inversión para posicionarse en las nuevas instalaciones es realmente rentable. Y cuando a Elena se le harán los 333.500 metros no sólo más grandes, sino cuesta arriba.













